“La diversidad debe ser fomentada como parte de la gestión universitaria”

“La diversidad debe ser fomentada como parte de la gestión universitaria”

Un conversatorio sobre Gestión de la Diversidad y Clima de Campus dictó la académica Ximena Zúñiga, profesora titular de la Universidad de Massachusetts Amherst. “La diversidad enriquece la producción de conocimiento, y por ello emerge este desafío para las universidades” afirmó.

La diversidad étnica, social, cultural, de género e incluso nacional debe ser gestionada y considerada como una variable que afecta el clima de un campus universitario, el rendimiento académico y la retención y deserción del estudiantado, afirmó durante un conversatorio en el CEPPE-UC la profesora de la Universidad de Massachusetts Amherst, Ximena Zúñiga.

En la discusión participaron además académicos de la Facultad de Educación, de la Dirección de Inclusión UC y de la Dirección de Asuntos estudiantiles. “Conversamos estos temas desde distintas perspectivas e iniciativas en temas de inclusión y clima de campus dentro de nuestra universidad, con el propósito de ir avanzando hacia políticas y criterios comunes” comentó una de las organizadoras del encuentro, la profesora de Educación UC Daniela Véliz.

La académica invitada desde la Universidad de Massachusetts Amherst recordó al inicio de su presentación que durante gran parte del siglo XX las universidades fueron espacios cerrados y homogéneos, pero con el aumento de la cobertura y la llegada de nuevos y distintos grupos de estudiantes el panorama cambió progresivamente a contar de la década de 1960.

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-Con la globalización y los grandes movimientos migratorios, las universidades se transforman en espacios cada vez más diversos y cosmopolitas. Sabemos gracias a la Psicología que la diversidad enriquece la producción de conocimiento y el pensamiento crítico, y por ello emergió progresivamente como un importante desafío tanto para la gestión educativa como para la administración de las universidades –explicó.

Con los primeros estudios al respecto, quedó claro que la diversidad afectaba el clima y el resultado de un campus universitario, pero de manera positiva. “La diversidad implica un ambiente más desafiante y complejo: ya no estoy sólo con iguales, y tengo que enfrentarme al otro que es distinto” precisa.

Desde entonces, se sabe que la diversidad contribuye a la creación de conocimiento, al enriquecimiento de la experiencia vital y emocional, a tener una formación universitaria más completa y verdadera y con menos omisiones culturales. Y que incluso bien gestionada, promueve el desarrollo de habilidades para la vida ciudadana, como las de negociación y el respeto por el otro.

-La diversidad nos obliga a pensar en cómo la abordamos y la gestionamos a nivel de quienes hacemos universidad. Y no sólo en la sala de clases, sino también en el casino, en el laboratorio, en la biblioteca, en los clubes de estudiantes o de deportes, en los ambientes informales donde persisten en algunos casos prácticas de maltrato o prejuicio hacia lo distinto –indicó.

Las universidades deben tener presente que si operan de mejor manera la diversidad, no sólo estarán creando un mejor clima en el campus, sino también apoyando de mejor manera a los discapacitados, a los alumnos de primera generación, a las minorías sexuales o étnicas, incluso evitando la deserción y mejorando el rendimiento académico promedio, afirma la profesora.

-La diversidad requiere de políticas y subsidios estructurales para nivelar el campo de juego, para igualar las condiciones y oportunidades entre todos los estudiantes. Para que todos se sientan en casa, acogidos y respetados –agregó.

Ejemplos y desafíos para las universidades

La profesora de la Universidad de Massachusetts Amherst recuerda que en los Estados Unidos las universidades tienen experiencia y políticas instauradas gestionando la diversidad hace varios años. “Por ejemplo, cada cierto tiempo se hacen estudios de clima de opinión en los campus, sobre temas de equidad e inclusión, y luego los resultados se les entregan a cada unidad académica, para que se hagan cargo de sus propios desafíos. Esta tarea también se asume desde la Dirección Estudiantil y las organizaciones estudiantiles” explicó.

Por cierto, las universidades deben contar con metas e incentivos que faciliten la contratación de profesores y personal que representen la diversidad del país y la región, advierte. “La diversidad de la facultad contribuye a crear un clima más inclusivo, tanto en la unidad académica como en la sala de clases o en los equipos de investigación. La existencia de programas formales de apoyo, ojalá con financiamiento central, puede promover la convivencia y el intercambio de experiencias y perspectivas frente a temas comunes. Se trata, en el fondo, de diversificar a los profesores, a los administrativos y a los propios estudiantes, como un desafío permanente”, precisa.

La diversidad también se aborda desde el currículo formativo de pregrado, ejemplificó. “Se dictan ramos comunes de migración, diversidad y globalización. Este año, por ejemplo, estamos considerando dictar un curso obligatorio a todos los alumnos de primer año. También, cada facultad organiza seminarios y reflexiones sobre el tema, y a nivel central existen centros de apoyo para personas de otros países, culturas y opciones de vida; todo con el objetivo de apoyar la permanencia de estos grupos que tienen las tasas más altas de deserción estudiantil”.

-No olvidemos que la educación en la universidad puede perpetuar desigualdades y exclusiones, o favorecer la inclusión –sentencia al final la profesora, que tiene una amplia experiencia en temas de justicia social, diversidad e interculturalidad.

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La profesora Ximena Zúñiga es chilena, enseña en el Departamento de Desarrollo Estudiantil de la Universidad de Massachusetts-Amherst y es considerada una investigadora líder en el campo de la educación para la diversidad y enfoques críticos para el diálogo a través de las diferencias en la educación superior. Coautora de títulos como Dialogues across Differences (Russell Sage, 2013) y Engaging Identity, Difference and Social Justice (Routledge, 2014), dicta cursos sobre Fundamentos en educación para la justicia social para estudiantes de postgrado y un curso de pregrado de diálogo intergrupal.

Texto: Francisco Zabaleta, CEPPE UC.